Un vuelo ordinario se convirtió en escenario de evangelización cuando el pastor Scott McNamara se levantó para hablar de Jesucristo ante los pasajeros. El ministro, radicado en Orlando, compartió el Evangelio y advirtió que nadie tiene asegurado cuánto tiempo más vivirá. La escena terminó con varios viajeros levantando sus manos y repitiendo una oración de entrega a Jesús.
McNamara explicó que su insistencia en aprovechar cada oportunidad nació después de presenciar una muerte dentro de otro avión años atrás. Según relató, una mujer se dirigió al baño durante aquel vuelo, cayó repentinamente y murió, una experiencia que marcó profundamente su manera de evangelizar. Desde entonces decidió no guardar silencio cuando tenga delante la oportunidad de anunciar las buenas noticias de Cristo.
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Ante los pasajeros lanzó una advertencia sencilla, pero imposible de ignorar: “Esta puede ser nuestra última noche de vida”. No habló de una muerte específica ni afirmó que existiera algún peligro en ese vuelo; utilizó aquella posibilidad para recordar la fragilidad de la vida. Su mensaje apuntó directamente a una decisión espiritual que, según predicó, no debería aplazarse indefinidamente.
El evangelista comparó el llamado de Jesús con alguien que golpea una puerta cuya manija solamente puede abrirse desde adentro. Explicó que una persona puede orar, reconocer que Dios existe e incluso practicar una religión, pero aun así no tener una relación personal con Cristo. La pregunta que dejó sobre la mesa fue directa: no basta saber que Jesús está allí; cada persona debe decidir si le abre el corazón.
McNamara también utilizó la imagen de una mochila llena de pecados para explicar el peso espiritual que, según la enseñanza bíblica, carga todo ser humano. Recordó a los presentes que nadie es perfecto y presentó a Cristo como quien puede quitar esa carga, pero sin forzar a nadie a recibirlo. Su mensaje mantuvo el centro en pecado, arrepentimiento, perdón y una decisión voluntaria de seguir a Jesús.
Después comenzó a orar y pidió que los pasajeros pudieran reconocer la presencia de Dios, declarando: “Tú no quieres su religión, Señor; quieres su corazón”. Luego invitó a quienes quisieran seguir a Cristo a pedir perdón por sus pecados, abrirle su corazón y reconocerlo como Señor de sus vidas. En las imágenes difundidas se observa a algunos pasajeros con las manos levantadas mientras repiten la oración dirigida por el pastor.
Al terminar, los pasajeros respondieron con aplausos y McNamara agradeció públicamente que su mensaje hubiera sido recibido de esa manera.
La historia de McNamara también está marcada por un cambio radical: antes de convertirse aspiraba a ser músico y atravesó problemas con drogas y alcohol. Su ministerio Jesus at the Door señala que se convirtió a Cristo en la víspera de Año Nuevo de 2001 y comenzó a trabajar como evangelista a tiempo completo en 2014. Actualmente impulsa un método de evangelización destinado a capacitar creyentes comunes para compartir el Evangelio y acompañar a nuevos convertidos.
Una creciente búsqueda de Dios está llamando la atención en Suecia, considerada durante décadas una de las sociedades más secularizadas del mundo. Jóvenes están acercándose a las iglesias, hablando abiertamente de Jesús y encontrando en las redes sociales una vía para conocer el Evangelio. Líderes cristianos aseguran que el cambio ya puede observarse tanto en testimonios personales como en las nuevas tendencias religiosas del país.
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Durante décadas, Suecia experimentó una marcada caída de la práctica y la creencia religiosa. CBN News señala que el declive se profundizó después de la Segunda Guerra Mundial y que, para el año 2000, apenas alrededor del 5 % de los suecos asistía a una iglesia. Sin embargo, en los últimos años el panorama entre las nuevas generaciones comenzó a cambiar, hasta el punto de que jóvenes suecos escogieron a Jesucristo como “Influenciador del Año” en 2025.
Los datos del SOM Institute de la Universidad de Gotemburgo también muestran una transformación entre los jóvenes de 16 a 24 años. En 2020, cerca del 19 % de este grupo respondía que creía en Dios, mientras que para 2024 la cifra había alcanzado el 34 %. El mismo 34 % se registró entre los hombres jóvenes, mientras que entre las mujeres de esa edad llegó al 33 %, una evolución significativa dentro de un país conocido históricamente por sus elevados niveles de secularización.
Uno de los rostros de este movimiento es Philip Falk Azevedo, quien junto con varios amigos inició la Jesus Conference de Suecia. Azevedo asegura que percibe entre los jóvenes “un anhelo… por Jesús”, acompañado por hambre de la Palabra de Dios y una búsqueda genuina de verdad. Según relató, la idea de la conferencia surgió durante un tiempo de oración, cuando tuvo una visión de numerosos jóvenes reunidos alrededor de Jesús. Para la tercera edición, el encuentro ya había superado los 3.000 asistentes.
Las redes sociales se han convertido en una de las piezas fundamentales de este fenómeno. El pastor y presentador Josef Barkenbom considera que estas plataformas han permitido que el mensaje cristiano llegue a personas que anteriormente estaban expuestas principalmente a una cultura mediática secular. Sobre este cambio a firmó que, debido a las redes sociales, “ya no pueden filtrarlo”. Barkenbom participó además en la creación del proyecto digital Why Christian?, mediante el cual, asegura, personas de distintas regiones de Suecia han llegado a la fe.
El empresario y líder cristiano Marco Strömberg, fundador de una escuela de negocios destinada a formar emprendedores cristianos y de la iniciativa The Calling, dedicada al desarrollo de líderes, sostiene que este interés espiritual también puede percibirse en las iglesias. Según explicó a CBN News, algunas clases de confirmación en la Iglesia Luterana llegan a completar sus cupos apenas 24 horas después de abrir las inscripciones. Para Strömberg, muchos integrantes de la Generación Z están buscando algo que la sociedad secular de sus padres y abuelos no logró ofrecerles.
Strömberg considera que la posibilidad de vivir sin límites claros ha dejado a numerosos jóvenes desorientados, lo que estaría despertando un renovado interés por valores tradicionales, la familia, la iglesia y el sentido de comunidad, especialmente entre los hombres. Un ejemplo es Oscar Jakobsson, quien contó que antes de aceptar a Cristo utilizaba drogas para enfrentar la soledad y la falta de propósito. Oscar describió además cómo muchos jóvenes recurren al alcohol y a las fiestas como una manera de escapar de una realidad en la que no encuentran suficiente sentido.
Después de convertirse, Oscar invitó a su amigo Zeke Hanzén a una iglesia. Zeke explicó que inicialmente aceptó la invitación con la intención de convencer a Oscar de abandonar el cristianismo. Sin embargo, durante la reunión varios creyentes comenzaron a orar por él y, según su testimonio, tuvo una visión de Jesús. Al comprender lo que estaba experimentando, comenzó a llorar porque, según recordó, “entendí que era real”. Aquel encuentro terminó cambiando también su propia relación con la fe.
Detrás de este despertar también existen años de oración. Lars Enarson, maestro de la Biblia sueco residente en Israel, aseguró que creyentes habían estado clamando intensamente por un avivamiento en su país: “Orábamos día y noche”. Enarson cree que Suecia puede reencontrarse con su herencia cristiana y que las naciones nórdicas, identificadas por la cruz presente en sus banderas, pueden volver a experimentar el poder del mensaje de la cruz y llevarlo a otras partes de Europa.
Azevedo también explicó que cristianos han orado durante años inspirados en Amós 8:11, incluso reuniéndose para hacerlo cada mañana a las 8:11. Para él, lo que comienza a verse entre los jóvenes refleja precisamente esa hambre espiritual descrita por el profeta. En una sociedad donde creer en Dios llegó a considerarse anticuado, llevar una Biblia se está convirtiendo para algunos jóvenes en una expresión contracultural.
La transformación que comienza a observarse en Suecia recuerda que ninguna generación está fuera del alcance del Evangelio: “hambre de oír palabra de Jehová” (Amós 8:11).
El excampeón mundial de peso pesado Andy Ruiz Jr. dio un paso público en su fe al bautizarse junto a uno de sus hijos, en una ceremonia realizada en Heart Revolution Church. La propia congregación difundió imágenes del momento y afirmó que padre e hijo estaban declarando públicamente su decisión de seguir a Jesucristo.
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Heart Revolution Church informó que el pastor T.J. tuvo el honor de bautizar al boxeador y a su hijo, y describió lo ocurrido como “un poderoso momento de fe”. El video muestra una escena que va mucho más allá de la carrera deportiva de Ruiz: un padre tomando una decisión espiritual acompañado por su hijo y delante de su familia y comunidad de fe.
Ruiz habló antes del bautismo y dejó claro que para él no se trataba de una ceremonia sin significado. Explicó que era un día especial para sus hijos y toda su familia, y que veía aquel momento como un paso hacia un nuevo comienzo, dejando atrás el pecado y buscando convertirse en una persona diferente que sus hijos pudieran observar.
ras agradecer a Heart Revolution Church, al pastor T.J. y a quienes estuvieron presentes para apoyarlo, el peleador resumió lo que espera de esta etapa con una frase directa: “No puedo esperar por este nuevo comienzo, por este nuevo viaje y por este nuevo capítulo en mi vida”. Sus palabras muestran que Ruiz no presentó el bautismo como un acto aislado, sino como el inicio de una nueva etapa personal.
El momento tiene un peso especial por la historia que Ruiz ha contado públicamente sobre los años posteriores a alcanzar la cima del boxeo. En junio de 2019 sorprendió al mundo al derrotar a Anthony Joshua y se convirtió en el primer boxeador de ascendencia mexicana en conquistar un campeonato mundial de peso pesado. Meses después perdió los cinturones ante Joshua en la revancha, tras una preparación que él mismo reconoció que estuvo marcada por falta de disciplina.
Después de aquella caída, Ruiz admitió haber atravesado una fuerte depresión. En declaraciones recogidas posteriormente por medios especializados, reconoció que se sintió devastado y vacío, y que comenzó a orar a Dios mientras enfrentaba las consecuencias de sus propias decisiones. También reconoció que había cometido errores y expresó su intención de cambiar su manera de vivir.
Su acercamiento público a la fe tampoco comenzó con este bautismo. En 2024 ya había sido reportada su asistencia a Heart Revolution Church, donde Ruiz habló de su deseo de representar a Jesús y agradeció las oraciones recibidas por él y sus seres queridos. Aquellas declaraciones muestran que el episodio reciente forma parte de un proceso que, al menos públicamente, Ruiz viene expresando desde hace varios años.
Ahora esa búsqueda espiritual fue acompañada por una decisión visible frente a sus hijos. Este detalle resulta especialmente significativo: Ruiz no solamente habló de cambiar su propia vida, sino de convertirse en un ejemplo que sus hijos puedan mirar. Heart Revolution Church celebró precisamente ese nuevo capítulo y manifestó su expectativa por lo que Dios pueda hacer en la vida de ambos.
La historia de Andy Ruiz recuerda que la fama y las victorias pueden desaparecer, pero un hombre todavía puede reconocer que necesita un cambio mucho más profundo. Su bautismo junto a su hijo deja una imagen poderosa: no la de un campeón levantando los brazos después de vencer a otro hombre, sino la de un padre señalando con sus decisiones el camino que quiere que sus hijos vean.
El verdadero nuevo comienzo no está simplemente en entrar y salir del agua, sino en permanecer en Cristo y vivir como una nueva criatura. Como declara 2 Corintios 5:17: “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es”.
Un incendio arrasó una tienda de empaques en el barrio Jardim Balneário Meia Ponte, en Goiânia, Brasil, durante la mañana del lunes 31 de agosto. Las llamas consumieron mercancía, muebles, documentos y gran parte de lo que había dentro del establecimiento. Pero entre los restos carbonizados apareció una Biblia prácticamente intacta, un hallazgo que sorprendió y emocionó a quienes estaban en el lugar.
El propietario del negocio, Wyldes do Prado, llegó cuando la tienda ya estaba tomada por el fuego y no pudo contener las lágrimas frente a la destrucción. Los bomberos trabajaron hasta controlar las llamas y posteriormente permitieron el ingreso para comenzar a retirar los escombros. Fue entonces cuando amigos del comerciante comenzaron a recuperar lo poco que pudiera haber sobrevivido.
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Entre todo lo quemado, uno de ellos encontró la Biblia que estaba guardada dentro de una pequeña mesa de MDF. La mesa había sido consumida por las llamas, al igual que documentos y otros papeles que se encontraban cerca. Sin embargo, según relató el dueño, el ejemplar bíblico apareció sin daños visibles.
Wyldes describió el momento al hablar con TV Anhanguera y dejó clara su sorpresa ante lo ocurrido. “Se Quemó todo y me entregó la Biblia, que estaba sin un rasguño”, relató el comerciante al recordar el hallazgo. La preservación del libro contrastaba duramente con el escenario de cenizas, pérdidas y objetos destruidos a su alrededor.
Los bomberos no pudieron establecer qué provocó las llamas, por lo que no existe hasta ahora una causa confirmada del incendio. Al ser consultado, Wyldes explicó que durante la noche únicamente permanecían conectados un computador y un router de internet. Por esa razón, cualquier afirmación sobre un origen criminal, intencional o específico del fuego debe considerarse no demostrada.
El establecimiento almacenaba materiales altamente combustibles, entre ellos papel, plástico e isopor, lo que favoreció la rápida propagación del fuego. Las paredes quedaron cubiertas de hollín y mercancías, documentos y mobiliario terminaron destruidos o seriamente afectados. En medio de semejante pérdida material, la Biblia preservada terminó convirtiéndose en la imagen más impactante de aquella mañana.
Las llamas destruyeron bienes materiales que costaron años de trabajo, pero aquella Biblia permaneció en medio de las ruinas como un poderoso recordatorio. Todo lo material puede desaparecer en cuestión de minutos; la verdad de Dios, en cambio, no depende de edificios, negocios, gobiernos ni tendencias culturales. Como declara
Isaías 40:8: “Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre”.