Destacando a su corta edad, un niño de 12 años ha sido titulado como el cuarto mejor jugador de la temporada dentro de una liga de beisbol en Tennessee teniendo cierto detalle que le diferencia de otros pero que le hace ser especial como ningún otro.
Josiah Porter, cuando tenía 6 años tuvo un accidente con una caja de herramientas y una de las esquinas de ésta fue a dar directamente al ojo derecho, lo que derivó en una ceguera total de esa parte de su vista a pesar de que había sido sometido a varias cirugías para evitar esa pérdida.
En 2017, el niño chocó contra una caja de herramientas que estaba en la parte trasera de la camioneta de trabajo de su padre, allí su ojo derecho recibió completamente el ojo; su padre relató que ha sido el peor día de su vida y que parece no olvidar el sufrimiento de su hijo cuando todo sucedió.
«Escuché los gritos. Nunca olvidaré los gritos. Tenía un ojo ensangrentado. Le puse hielo en el ojo y lo puse en el camión. Conduje rápido. Muy rápido. Tenía la mano sobre el ojo y lloraba. Fue uno de los peores días de mi vida”, dijo Brandon, el padre de Josiah, quien es pastor y junto con su esposa Dinah y sus otros 4 hijos oraron en base a lo que dice Mateo 14:25 y la confianza en Jesús sobre cualquier circunstancia.
“Dios nos estaba diciendo que no podíamos mirar las olas. Si confías en Jesús, Él te ayudará a caminar a través de la tormenta. Sin embargo, si miramos hacia atrás, no podremos hacer eso», dijo Brandon.
“Dios nos estaba diciendo que lo miráramos a Él. Esta era una situación nueva en la vida de Porter. Sucedió y sabíamos que Dios iba a hacer algo increíble”, continuó.
“Tenía fe y confiaba en Dios. Dios es la razón de todo esto. Mantenemos nuestro enfoque en Jesús, caminando sobre el agua, como Pedro también caminó sobre el agua”, agregó.
“No podemos hablar de la historia de Porter sin hablar de su fe. Se mantuvo positivo. En vez de enfocarse en la tormenta o en las cosas malas o en lo que no pudo hacer, se enfocó en lo que pudo hacer”, destacó Brandon.
Y a pesar de que esa parte de él falta, no se ha detenido en su formación deportiva y en la construcción de una trayectoria atlética como lanzador y luego con el bate, cualidades que le han hecho destacar como uno de los mejores bateadores de la liga de Tennessee; todo ello es atribuido a la fe en Dios.
“Confiamos en que Dios tiene un plan para él”, dijo su familia, quienes afirman que ciertamente el Señor puede devolverle la vista en su ojo, y que si no pasa, no se detendrán de darle la gloria por su fidelidad.
El chico espera convertirse en una inspiración para otros jóvenes como él, para que no se detengan de perseguir sus sueños por una limitación, alienta a creer que todo es posible.
“Espero poder influir en los niños que tienen los mismos problemas que yo para que no se preocupen por eso y sigan jugando. Todo es posible, solo tienes que creer y concentrarte en tus objetivos y no prestar atención a nada más”, dijo.
El manager del equipo, Randy Huth, lo ha elogiado con sus grandes capacidades para practicar el béisbol de una manera tan fluida y sin limitaciones, “Puede batear una bola rápida a 70 millas por hora. La mayoría de las personas con dos ojos no pueden hacer eso y este niño sí. Es muy especial, es uno de mis héroes”, contó del chico.
El cardiólogo brasileño Roque Savioli volvió a destacar públicamente los beneficios de la oración para la salud física, emocional y mental, señalando que esta práctica puede ayudar a reducir el estrés, calmar el cuerpo y fortalecer el bienestar interior. Aunque habló desde una perspectiva médica, también dejó claro que la oración no debe reemplazar tratamientos convencionales, sino acompañarlos como un recurso complementario.
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En un video publicado en sus redes sociales, Savioli explicó que la oración tiene efectos visibles en el cuerpo. “La práctica de la oración desacelera la respiración, reduce la frecuencia cardíaca y la presión arterial”, escribió en la publicación. Luego añadió: “Además de los beneficios físicos, la oración nutre la salud mental y proporciona paz y bienestar general”.
El médico también habló de los estudios que han observado cambios en la actividad cerebral durante momentos de oración. “La ciencia ya lo comprobó: orar cambia el cerebro de quien tiene ansiedad, y no es fe ciega, no. Es resonancia magnética”, afirmó, defendiendo que la espiritualidad puede tener efectos medibles en quienes enfrentan ansiedad y altos niveles de tensión emocional.
Según Savioli, la oración está asociada con la reducción del cortisol, conocido como el “hormona del estrés”, además de activar regiones cerebrales relacionadas con el control emocional. “Investigadores escanearon el cerebro de personas orando y vieron exactamente las mismas áreas que los medicamentos para la ansiedad activan”, dijo, explicando que la práctica no genera efectos secundarios como otros recursos farmacológicos.
El cardiólogo detalló algunos de esos efectos: “Primero, cae el cortisol, que es la hormona del estrés, y baja en pocos minutos. La presión disminuye y el corazón desacelera. Segundo, activa la corteza prefrontal, que es el área que controla el miedo, y entonces el pensamiento racional se enciende, igual que en la meditación profunda”.
Savioli también agregó: “Libera dopamina y serotonina, los mismos neurotransmisores que aumentan los antidepresivos, solo que de una forma gratuita, ¿no es verdad? Reduce la amígdala, que es el área del pánico, del pensamiento negativo, y aumenta las conexiones sociales”. Según el médico, quienes oran en comunidad viven en promedio cuatro años más, de acuerdo con datos atribuidos a la Universidad de Harvard.
El especialista insistió en que la oración no debe ser vista solo como un ritual religioso, sino como un espacio de pausa en medio de la ansiedad diaria. “Orar no es solo una práctica religiosa, sino un acto de cuidado consigo mismo. Es una invitación a desacelerar, respirar y encontrar un refugio de paz en medio de la prisa”, destacó.
Al mismo tiempo, Savioli fue cuidadoso al advertir que la espiritualidad no reemplaza la medicina. “Yo no estoy diciendo que cambies el medicamento por la oración. Estoy diciendo que las dos cosas funcionan juntas. Y la medicina seria ya reconoce eso”, afirmó. Luego añadió: “20 minutos de oración al día tienen el efecto equivalente a una dosis baja de ansiolítico. Sin dependencia, sin mareos, sin somnolencia”.
La conversación también se conecta con una investigación reciente de la University of Maryland School of Medicine, publicada en Annals of Family Medicine, que evaluó a 180 pacientes de atención primaria. El estudio encontró que una oración cristiana presencial de cinco minutos, realizada por voluntarios entrenados, se asoció con una reducción significativa de dolor y ansiedad en comparación con un grupo que escuchó música suave.
La oración no es simplemente una técnica de relajación, sino una comunión viva con Dios por medio de Cristo. La ciencia puede observar efectos en el cuerpo, pero la Biblia revela la fuente más profunda de esa paz: un corazón que descansa en el Señor.
“Por nada estéis afanosos… y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones” – Filipenses 4:6-7
Frente a la Universidad de Buenos Aires, en Argentina cientos de jóvenes se reunieron durante un culto al aire libre para adorar a Dios, evento marcado por oración, predicación del Evangelio e intercesión por las universidades de América Latina.
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El encuentro se realizó al atardecer del miércoles 17, frente a la Facultad de Medicina de la UBA. Según Guíame Noticias Gospel, una multitud de estudiantes levantó un altar de adoración en un espacio público, convirtiendo el ambiente universitario en un lugar de clamor espiritual.
La actividad fue organizada por la misión brasileña “Aviva Universitário”, en alianza con el ministerio “Revival Latino Argentina”. Fue además el primer evento realizado fuera de Brasil por este movimiento, que busca expandir su alcance hacia otros países latinoamericanos.
Lucas Teodoro, líder de “Aviva Universitário”, celebró el paso dado en Argentina y afirmó: “Existe un mover de Dios tocando las universidades de América Latina. Acabamos de dar nuestro primer paso fuera de Brasil. Clamamos por un avivamiento en las universidades argentinas”.
Durante el encuentro, Lucas y otros líderes predicaron la Palabra e incentivaron a los estudiantes a llevar a Jesús a sus propias universidades. El mensaje no se limitó a una experiencia emocional, sino que llamó a los jóvenes a vivir como testigos de Cristo dentro del ambiente académico.
Uno de los líderes ministró a los universitarios: “Tú eres un embajador de Cristo en este lugar, pero no existe avivamiento sin arrepentimiento. El principio de un avivamiento es el arrepentimiento. No vas solo, vas con el Espíritu Santo”.
En un momento de intercesión, el ambiente fue marcado por quebrantamiento espiritual, oración y búsqueda de Dios. Según el testimonio compartido por Lucas Teodoro, muchos jóvenes fueron bautizados con el Espíritu Santo durante la reunión.
“Varios estudiantes siendo bautizados con Espíritu Santo. Las universidades latinas no son cementerios de cristianos, son semilleros de misioneros”, declaró Lucas al describir lo ocurrido frente a la UBA.
El movimiento “Aviva Universitário” ya ha realizado cultos evangelísticos dentro y frente a universidades de Brasil. Sus encuentros han sido descritos por el propio movimiento como espacios de quebrantamiento, sanidades, salvación y proclamación del Evangelio en el mundo académico.
La misión continuará su expansión regional con un culto previsto para el 24 de junio en la Universidad Nacional de Asunción, en Paraguay. Para sus líderes, el objetivo es que las universidades latinoamericanas no sean vistas como territorios donde la fe se apaga, sino como lugares donde estudiantes pueden ser despertados para servir a Cristo.
La selección de España se coronó campeona de la Copa Mundial de 2026 tras vencer 1-0 a Argentina en tiempo extra. En medio de la celebración, el capitán español Rodri Hernández aprovechó el momento para reconocer públicamente su fe y agradecer la ayuda de Dios.
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El mediocampista levantó el trofeo como capitán de España y también recibió el Balón de Oro, premio entregado al mejor jugador del torneo. Su liderazgo y rendimiento fueron claves durante el camino de la selección española hacia su segundo título mundial.
Durante una entrevista después de la final, Rodri habló con sencillez sobre la fe que sostiene su vida. “Soy profundamente cristiano y creo que hay Alguien allá arriba ayudándome, con toda seguridad”, afirmó el futbolista.
Rodri no quiso que la celebración se limitara al trofeo y a los reconocimientos personales. El jugador expresó su deseo de que el comportamiento del equipo pueda inspirar a otros: “Quiero que seamos un ejemplo para las próximas generaciones”.
La victoria también tuvo un significado especial para el capitán español debido a los duros momentos que enfrentó antes del Mundial. Rodri sufrió una grave lesión en la rodilla que lo mantuvo alejado de las canchas durante varios meses.
Después de un largo proceso de recuperación y rehabilitación, el mediocampista consiguió regresar a tiempo para participar en la competencia. No solamente volvió a jugar, sino que terminó liderando a España hasta la conquista del campeonato.
Por esa razón, Rodri utilizó su propia experiencia para enviar un mensaje de esperanza a quienes atraviesan pruebas difíciles. “Cuando una persona pasa por un momento difícil, puede levantarse nuevamente”, declaró.
Su recuperación se convirtió en una de las historias más destacadas del torneo. Después de meses de dolor, trabajo y espera, regresó al máximo nivel, levantó la Copa del Mundo como capitán y fue reconocido oficialmente como el mejor jugador de la competencia.
En una época en la que muchos atletas prefieren guardar silencio sobre sus creencias, Rodri decidió hablar claramente de su fe. En el momento más alto de su carrera deportiva, no se atribuyó todo el mérito, sino que reconoció que Dios estuvo presente durante su proceso.
La historia de Rodri recuerda que una caída no tiene que ser el final. Dios puede dar fuerzas para levantarse, comenzar otra vez y convertir una etapa dolorosa en un testimonio de esperanza. Como declara Isaías 40:31: “Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas”.