Una década de excavaciones a orillas del Mar de Galilea ha llevado a un equipo de arqueólogos a asegurar que El-Araj corresponde a la antigua Betsaida, una ciudad estrechamente ligada al ministerio de Jesús y al origen de varios de sus discípulos. Steven Notley, director académico del proyecto, afirma estar “100%” convencido de la identificación después de años acumulando evidencias en el lugar.
Imagen referente
Las investigaciones comenzaron en 2016 bajo la dirección arqueológica de Mordechai Aviam. Durante las distintas temporadas, el equipo encontró restos de un asentamiento judío dedicado a la pesca y señales de su posterior transformación durante el dominio romano, dos elementos que, según los investigadores, coinciden con las descripciones históricas de Betsaida-Julias. El sitio se encuentra en la costa norte del Mar de Galilea.
Betsaida aparece repetidamente en los Evangelios. Era la ciudad de Pedro, Andrés y Felipe, y estuvo vinculada directamente con varios episodios del ministerio de Jesús. Marcos registra allí la sanidad de un hombre ciego, mientras Lucas sitúa en la región el episodio en el que Jesús alimentó a una multitud de unos 5.000 hombres.
Las excavaciones de 2026 ampliaron todavía más el panorama. Los arqueólogos abrieron nuevas zonas y localizaron restos romanos, cerámicas y más de 200 monedas que actualmente están siendo estudiadas para precisar las fechas de ocupación. Un incendio forestal ocurrido el año anterior también eliminó parte de la vegetación y permitió estudiar una extensión mayor del asentamiento, calculada por Notley en al menos 15 acres, unos 60.000 metros cuadrados.
Entre los hallazgos destacan miles de pesas de plomo utilizadas para redes de pesca, recipientes de piedra asociados con habitantes judíos, una casa de baños romana, utensilios de piedra caliza y lámparas del período herodiano. Para el equipo, el conjunto encaja con lo que esperaban encontrar en una comunidad pesquera judía que terminó convertida en una pequeña ciudad romana.
La tradición cristiana antigua afirmaba que en Betsaida existió una iglesia levantada sobre la casa de Pedro y Andrés. Sin embargo, Notley mantiene una diferencia clara entre tradición y demostración arqueológica. El investigador admite que no es posible asegurar que alguna de las estructuras encontradas haya sido realmente la vivienda de Pedro: “¿Se puede tener absoluta certeza de que esta es la casa de Pedro? No, no puedo decirlo”.
Para Notley, el peso de la identificación no depende de una sola pieza espectacular, sino de una sucesión de descubrimientos que se han acumulado desde 2016. Según explicó, ninguna temporada de excavaciones ha producido hasta ahora un hallazgo que contradiga la posibilidad de que El-Araj sea Betsaida; por el contrario, considera que las nuevas evidencias han fortalecido progresivamente esa hipótesis.
El asunto, sin embargo, no está completamente cerrado entre los especialistas. Et-Tell, otro yacimiento situado en la zona, ha sido defendido durante décadas como la ubicación de Betsaida, y sus investigadores continúan sosteniendo esa identificación. Por eso, aunque el equipo de El-Araj habla con una seguridad cada vez mayor, la ubicación exacta de la Betsaida del Nuevo Testamento sigue siendo objeto de discusión arqueológica.
La arqueología no puede excavar un milagro ni demostrar por sí sola cada acontecimiento narrado en los Evangelios. Sí puede sacar de la tierra ciudades, caminos, monedas, casas y objetos pertenecientes al mundo en el que esos relatos fueron escritos. Betsaida no aparece en las Escrituras como un escenario decorativo: fue una ciudad real, relacionada con hombres reales que dejaron sus redes para seguir a Jesús.
Dos mil años después, las piedras enterradas alrededor del Mar de Galilea continúan obligando a mirar de frente el contexto histórico en el que nació el mensaje que transformó sus vidas.
Una creciente búsqueda de Dios está llamando la atención en Suecia, considerada durante décadas una de las sociedades más secularizadas del mundo. Jóvenes están acercándose a las iglesias, hablando abiertamente de Jesús y encontrando en las redes sociales una vía para conocer el Evangelio. Líderes cristianos aseguran que el cambio ya puede observarse tanto en testimonios personales como en las nuevas tendencias religiosas del país.
Imagen referente
Durante décadas, Suecia experimentó una marcada caída de la práctica y la creencia religiosa. CBN News señala que el declive se profundizó después de la Segunda Guerra Mundial y que, para el año 2000, apenas alrededor del 5 % de los suecos asistía a una iglesia. Sin embargo, en los últimos años el panorama entre las nuevas generaciones comenzó a cambiar, hasta el punto de que jóvenes suecos escogieron a Jesucristo como “Influenciador del Año” en 2025.
Los datos del SOM Institute de la Universidad de Gotemburgo también muestran una transformación entre los jóvenes de 16 a 24 años. En 2020, cerca del 19 % de este grupo respondía que creía en Dios, mientras que para 2024 la cifra había alcanzado el 34 %. El mismo 34 % se registró entre los hombres jóvenes, mientras que entre las mujeres de esa edad llegó al 33 %, una evolución significativa dentro de un país conocido históricamente por sus elevados niveles de secularización.
Uno de los rostros de este movimiento es Philip Falk Azevedo, quien junto con varios amigos inició la Jesus Conference de Suecia. Azevedo asegura que percibe entre los jóvenes “un anhelo… por Jesús”, acompañado por hambre de la Palabra de Dios y una búsqueda genuina de verdad. Según relató, la idea de la conferencia surgió durante un tiempo de oración, cuando tuvo una visión de numerosos jóvenes reunidos alrededor de Jesús. Para la tercera edición, el encuentro ya había superado los 3.000 asistentes.
Las redes sociales se han convertido en una de las piezas fundamentales de este fenómeno. El pastor y presentador Josef Barkenbom considera que estas plataformas han permitido que el mensaje cristiano llegue a personas que anteriormente estaban expuestas principalmente a una cultura mediática secular. Sobre este cambio a firmó que, debido a las redes sociales, “ya no pueden filtrarlo”. Barkenbom participó además en la creación del proyecto digital Why Christian?, mediante el cual, asegura, personas de distintas regiones de Suecia han llegado a la fe.
El empresario y líder cristiano Marco Strömberg, fundador de una escuela de negocios destinada a formar emprendedores cristianos y de la iniciativa The Calling, dedicada al desarrollo de líderes, sostiene que este interés espiritual también puede percibirse en las iglesias. Según explicó a CBN News, algunas clases de confirmación en la Iglesia Luterana llegan a completar sus cupos apenas 24 horas después de abrir las inscripciones. Para Strömberg, muchos integrantes de la Generación Z están buscando algo que la sociedad secular de sus padres y abuelos no logró ofrecerles.
Strömberg considera que la posibilidad de vivir sin límites claros ha dejado a numerosos jóvenes desorientados, lo que estaría despertando un renovado interés por valores tradicionales, la familia, la iglesia y el sentido de comunidad, especialmente entre los hombres. Un ejemplo es Oscar Jakobsson, quien contó que antes de aceptar a Cristo utilizaba drogas para enfrentar la soledad y la falta de propósito. Oscar describió además cómo muchos jóvenes recurren al alcohol y a las fiestas como una manera de escapar de una realidad en la que no encuentran suficiente sentido.
Después de convertirse, Oscar invitó a su amigo Zeke Hanzén a una iglesia. Zeke explicó que inicialmente aceptó la invitación con la intención de convencer a Oscar de abandonar el cristianismo. Sin embargo, durante la reunión varios creyentes comenzaron a orar por él y, según su testimonio, tuvo una visión de Jesús. Al comprender lo que estaba experimentando, comenzó a llorar porque, según recordó, “entendí que era real”. Aquel encuentro terminó cambiando también su propia relación con la fe.
Detrás de este despertar también existen años de oración. Lars Enarson, maestro de la Biblia sueco residente en Israel, aseguró que creyentes habían estado clamando intensamente por un avivamiento en su país: “Orábamos día y noche”. Enarson cree que Suecia puede reencontrarse con su herencia cristiana y que las naciones nórdicas, identificadas por la cruz presente en sus banderas, pueden volver a experimentar el poder del mensaje de la cruz y llevarlo a otras partes de Europa.
Azevedo también explicó que cristianos han orado durante años inspirados en Amós 8:11, incluso reuniéndose para hacerlo cada mañana a las 8:11. Para él, lo que comienza a verse entre los jóvenes refleja precisamente esa hambre espiritual descrita por el profeta. En una sociedad donde creer en Dios llegó a considerarse anticuado, llevar una Biblia se está convirtiendo para algunos jóvenes en una expresión contracultural.
La transformación que comienza a observarse en Suecia recuerda que ninguna generación está fuera del alcance del Evangelio: “hambre de oír palabra de Jehová” (Amós 8:11).
El excampeón mundial de peso pesado Andy Ruiz Jr. dio un paso público en su fe al bautizarse junto a uno de sus hijos, en una ceremonia realizada en Heart Revolution Church. La propia congregación difundió imágenes del momento y afirmó que padre e hijo estaban declarando públicamente su decisión de seguir a Jesucristo.
Imagen referente
Heart Revolution Church informó que el pastor T.J. tuvo el honor de bautizar al boxeador y a su hijo, y describió lo ocurrido como “un poderoso momento de fe”. El video muestra una escena que va mucho más allá de la carrera deportiva de Ruiz: un padre tomando una decisión espiritual acompañado por su hijo y delante de su familia y comunidad de fe.
Ruiz habló antes del bautismo y dejó claro que para él no se trataba de una ceremonia sin significado. Explicó que era un día especial para sus hijos y toda su familia, y que veía aquel momento como un paso hacia un nuevo comienzo, dejando atrás el pecado y buscando convertirse en una persona diferente que sus hijos pudieran observar.
ras agradecer a Heart Revolution Church, al pastor T.J. y a quienes estuvieron presentes para apoyarlo, el peleador resumió lo que espera de esta etapa con una frase directa: “No puedo esperar por este nuevo comienzo, por este nuevo viaje y por este nuevo capítulo en mi vida”. Sus palabras muestran que Ruiz no presentó el bautismo como un acto aislado, sino como el inicio de una nueva etapa personal.
El momento tiene un peso especial por la historia que Ruiz ha contado públicamente sobre los años posteriores a alcanzar la cima del boxeo. En junio de 2019 sorprendió al mundo al derrotar a Anthony Joshua y se convirtió en el primer boxeador de ascendencia mexicana en conquistar un campeonato mundial de peso pesado. Meses después perdió los cinturones ante Joshua en la revancha, tras una preparación que él mismo reconoció que estuvo marcada por falta de disciplina.
Después de aquella caída, Ruiz admitió haber atravesado una fuerte depresión. En declaraciones recogidas posteriormente por medios especializados, reconoció que se sintió devastado y vacío, y que comenzó a orar a Dios mientras enfrentaba las consecuencias de sus propias decisiones. También reconoció que había cometido errores y expresó su intención de cambiar su manera de vivir.
Su acercamiento público a la fe tampoco comenzó con este bautismo. En 2024 ya había sido reportada su asistencia a Heart Revolution Church, donde Ruiz habló de su deseo de representar a Jesús y agradeció las oraciones recibidas por él y sus seres queridos. Aquellas declaraciones muestran que el episodio reciente forma parte de un proceso que, al menos públicamente, Ruiz viene expresando desde hace varios años.
Ahora esa búsqueda espiritual fue acompañada por una decisión visible frente a sus hijos. Este detalle resulta especialmente significativo: Ruiz no solamente habló de cambiar su propia vida, sino de convertirse en un ejemplo que sus hijos puedan mirar. Heart Revolution Church celebró precisamente ese nuevo capítulo y manifestó su expectativa por lo que Dios pueda hacer en la vida de ambos.
La historia de Andy Ruiz recuerda que la fama y las victorias pueden desaparecer, pero un hombre todavía puede reconocer que necesita un cambio mucho más profundo. Su bautismo junto a su hijo deja una imagen poderosa: no la de un campeón levantando los brazos después de vencer a otro hombre, sino la de un padre señalando con sus decisiones el camino que quiere que sus hijos vean.
El verdadero nuevo comienzo no está simplemente en entrar y salir del agua, sino en permanecer en Cristo y vivir como una nueva criatura. Como declara 2 Corintios 5:17: “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es”.
Un vuelo ordinario se convirtió en escenario de evangelización cuando el pastor Scott McNamara se levantó para hablar de Jesucristo ante los pasajeros. El ministro, radicado en Orlando, compartió el Evangelio y advirtió que nadie tiene asegurado cuánto tiempo más vivirá. La escena terminó con varios viajeros levantando sus manos y repitiendo una oración de entrega a Jesús.
McNamara explicó que su insistencia en aprovechar cada oportunidad nació después de presenciar una muerte dentro de otro avión años atrás. Según relató, una mujer se dirigió al baño durante aquel vuelo, cayó repentinamente y murió, una experiencia que marcó profundamente su manera de evangelizar. Desde entonces decidió no guardar silencio cuando tenga delante la oportunidad de anunciar las buenas noticias de Cristo.
Imagen referente
Ante los pasajeros lanzó una advertencia sencilla, pero imposible de ignorar: “Esta puede ser nuestra última noche de vida”. No habló de una muerte específica ni afirmó que existiera algún peligro en ese vuelo; utilizó aquella posibilidad para recordar la fragilidad de la vida. Su mensaje apuntó directamente a una decisión espiritual que, según predicó, no debería aplazarse indefinidamente.
El evangelista comparó el llamado de Jesús con alguien que golpea una puerta cuya manija solamente puede abrirse desde adentro. Explicó que una persona puede orar, reconocer que Dios existe e incluso practicar una religión, pero aun así no tener una relación personal con Cristo. La pregunta que dejó sobre la mesa fue directa: no basta saber que Jesús está allí; cada persona debe decidir si le abre el corazón.
McNamara también utilizó la imagen de una mochila llena de pecados para explicar el peso espiritual que, según la enseñanza bíblica, carga todo ser humano. Recordó a los presentes que nadie es perfecto y presentó a Cristo como quien puede quitar esa carga, pero sin forzar a nadie a recibirlo. Su mensaje mantuvo el centro en pecado, arrepentimiento, perdón y una decisión voluntaria de seguir a Jesús.
Después comenzó a orar y pidió que los pasajeros pudieran reconocer la presencia de Dios, declarando: “Tú no quieres su religión, Señor; quieres su corazón”. Luego invitó a quienes quisieran seguir a Cristo a pedir perdón por sus pecados, abrirle su corazón y reconocerlo como Señor de sus vidas. En las imágenes difundidas se observa a algunos pasajeros con las manos levantadas mientras repiten la oración dirigida por el pastor.
Al terminar, los pasajeros respondieron con aplausos y McNamara agradeció públicamente que su mensaje hubiera sido recibido de esa manera.
La historia de McNamara también está marcada por un cambio radical: antes de convertirse aspiraba a ser músico y atravesó problemas con drogas y alcohol. Su ministerio Jesus at the Door señala que se convirtió a Cristo en la víspera de Año Nuevo de 2001 y comenzó a trabajar como evangelista a tiempo completo en 2014. Actualmente impulsa un método de evangelización destinado a capacitar creyentes comunes para compartir el Evangelio y acompañar a nuevos convertidos.