Un nuevo estudio de la Sociedad Bíblica Americana reveló que las personas que atraviesan divorcios, enfermedades graves, pérdidas familiares y otras situaciones difíciles presentan mayores niveles de lectura bíblica que quienes no han enfrentado esas experiencias. Los resultados muestran que, en medio del dolor y la incertidumbre, numerosos estadounidenses buscan en las Escrituras orientación, esperanza y consuelo.
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Los datos forman parte del cuarto capítulo del informe “Estado de la Biblia: Estados Unidos 2026”, dedicado a examinar el sentido de llamado, el bienestar y la manera en que las dificultades afectan la relación de las personas con la Palabra de Dios. La investigación se basó en 2.649 entrevistas telefónicas y en línea realizadas entre el 8 y el 27 de enero de 2026 a adultos de los 50 estados y el Distrito de Columbia.
Para los fines del estudio, el “uso de la Biblia” se refiere a la interacción personal con las Escrituras al menos tres o cuatro veces al año, fuera de los servicios o actividades organizadas por una iglesia. Los investigadores también evaluaron la frecuencia de lectura y la importancia que el mensaje bíblico ocupa en la vida cotidiana de los participantes.
Entre quienes habían atravesado un divorcio, el 53% afirmó utilizar la Biblia, frente al 38% de quienes no habían vivido una separación matrimonial. Una tendencia similar apareció entre las personas afectadas por desastres naturales: el 49% reportó leer las Escrituras, en comparación con el 38 % de quienes no habían enfrentado una tragedia de ese tipo.
El estudio también encontró que el 48% de quienes habían sufrido una enfermedad o lesión potencialmente mortal recurría a la Biblia, mientras que la cifra descendía al 37% entre quienes no habían pasado por esa situación. Además, el 38% de los afectados afirmó que su fe representaba una gran fuente de consuelo ante los problemas de la vida, frente al 31% del otro grupo.
La pérdida de un ser querido también mostró una relación significativa con la búsqueda espiritual. El 45% de quienes habían experimentado la muerte de un familiar o amigo cercano informó utilizar la Biblia, comparado con el 35% de quienes no habían sufrido una pérdida semejante. Asimismo, el 38% de los primeros describió su fe como una gran fuente de consuelo, frente al 29% de los demás participantes.
En el caso del desempleo, el 43% de las personas que se encontraban sin trabajo afirmó interactuar con las Escrituras, mientras que entre quienes no enfrentaban esa dificultad la proporción fue del 37%. El 38% de los desempleados también aseguró encontrar un gran consuelo en su fe durante las crisis personales, en comparación con el 31% de quienes conservaban su empleo.
La investigación examinó además la relación entre el compromiso con las Escrituras y el sentido de propósito. Las personas clasificadas como altamente comprometidas con la Biblia obtuvieron una puntuación promedio de 7,4 sobre 10 al evaluar si comprendían su llamado en la vida. El grupo con menor compromiso bíblico alcanzó 5,4 puntos, mientras que quienes mostraban una apertura intermedia registraron 6,0.
John Farquhar Plake, director de Innovación de la Sociedad Bíblica Americana y editor principal del informe, afirmó que quienes poseen un fuerte sentido de llamado tienden a mostrar mayores niveles de bienestar. También señaló que, cuando la vida es interrumpida por el duelo, la pérdida del empleo o una enfermedad grave, muchas personas encuentran un consuelo real al acercarse a las Escrituras.
Aunque los resultados muestran una asociación y no prueban que las dificultades provoquen directamente una mayor lectura bíblica, reflejan que la Palabra continúa siendo un refugio para numerosas personas durante sus momentos más vulnerables. En tiempos de dolor, la Biblia no elimina automáticamente las pruebas, pero recuerda que Dios permanece cerca del quebrantado y ofrece esperanza, dirección y fortaleza para continuar.