Dave Wolfe, empresario cristiano y cofundador junto a su esposa Katie de varias marcas basadas en la fe, aseguró que ganar dinero no significa nada para ellos si sus negocios no ayudan a llevar personas a Jesús. La propia compañía Love in Faith señala que su misión es crear productos que den testimonio de lo que Cristo ha hecho.
La historia de la pareja comenzó lejos de las grandes ventas. Según Wolfe, él y Katie se conocieron mientras jugaban “Clash of Clans” y comenzaron comprando ropa usada y vintage en ventas de propiedades para luego revenderla por internet, intentando levantar un negocio desde cero.
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Durante meses las cosas no salieron como esperaban, hasta que encontraron un producto que cambió el panorama: un anillo que, según Wolfe, produjo aproximadamente 114.000 dólares en ventas durante un solo mes. Pero aquel golpe económico también les hizo preguntarse qué querían hacer realmente con lo que estaban construyendo.
La respuesta fue poner su fe cristiana en el centro. De allí nació Love in Faith, una marca de ropa cristiana que después fue acompañada por GLO —siglas de “God’s Love Overcomes”, “El amor de Dios vence”— y 4GVN, una marca de bebidas energéticas con identidad cristiana.
El crecimiento ha sido considerable. De acuerdo con los datos citados por ChurchLeaders, las marcas de los Wolfe han completado más de 3 millones de pedidos y atendido a casi un millón de clientes alrededor del mundo, aunque para Wolfe esos números no son la medida final del éxito.
El empresario explicó que incluso una simple camiseta puede abrir una puerta para hablar de Cristo. Una persona puede acercarse porque le gustó lo que alguien lleva puesto y, en cuestión de segundos, una conversación común puede convertirse en una oportunidad para compartir el evangelio.
sa misma idea los llevó al mercado de las bebidas energéticas. Wolfe explicó que querían alcanzar también a personas que probablemente nunca usarían ropa cristiana, pero que sí consumen otros productos diariamente; por eso decidieron entrar en un mercado distinto sin esconder el mensaje que quieren transmitir.
Al hablar con otros emprendedores cristianos, Wolfe los animó a usar lo que ya tienen en sus manos: música, contenido, productos o cualquier talento que Dios les haya dado. Su argumento está basado en
1 Corintios 10:31: todo lo que el creyente haga debe hacerlo para la gloria de Dios.
Wolfe también reconoció que hablar abiertamente de Jesús podría hacer más difícil el crecimiento de sus marcas o cerrar puertas en grandes comercios. Aun así, aseguró que no piensa borrar el mensaje cristiano para vender más: “Si quitar la misión hace el negocio más fácil, prefiero el negocio más difícil”.
Para este empresario, millones de pedidos y grandes ingresos serían poca cosa si al final Cristo queda fuera. Su postura es sencilla y contundente: el negocio puede crecer, los productos pueden venderse y el dinero puede llegar, pero si aquello que construyen deja de apuntar a Jesús, habría perdido la razón por la cual nació. “Sin la misión, no tienes propósito”, afirmó Wolfe.