Más de 400 personas decidieron entregar su vida a Jesús durante una campaña evangelística realizada en Pattaya, Tailandia. La jornada fue organizada por el ministerio internacional Cristo para Todas las Naciones(CfaN), que confirmó la cifra y compartió varios testimonios de personas alcanzadas por el mensaje del Evangelio.
imagen de referencia
Durante junio, los misioneros recorrieron distintas zonas de Pattaya y Hat Yai para hablar de Jesús. La labor incluyó predicaciones al aire libre, evangelismo en las calles, ayuda a personas necesitadas y visitas a detenidos en una estación de policía.
En uno de los cultos, la evangelista Kaisa Fischer explicó que Jesús puede liberar a las personas del pecado, la vergüenza, la culpa y la condenación. También les recordó que, por medio de Cristo, pueden recibir una vida llena de paz, alegría y verdadera libertad.
“Jesús fue a la cruz y pagó el precio de la redención. Él murió, pero resucitó; el diablo y la muerte fueron derrotados”, declaró Fischer mientras presentaba de manera sencilla el mensaje de salvación a quienes se habían reunido para escuchar.
Después de la predicación, más de 400 asistentes respondieron al llamado y decidieron comenzar una vida siguiendo a Jesús. El ministerio también informó que varias personas testificaron haber recibido sanidad después de las oraciones realizadas durante la campaña.
Uno de los testimonios ocurrió cuando el equipo encontró a un joven de 18 años que vivía en una situación de gran vulnerabilidad, no tenía dónde dormir y enfrentaba mucho temor y una profunda crisis de identidad. Los cristianos le hablaron de Jesús, oraron por él y, entre lágrimas, el joven decidió entregar su vida a Cristo.
Una iglesia local lo recibió, le dio ropa y comenzó a acompañarlo. Dos días después, los misioneros volvieron a verlo y aseguraron que su rostro había cambiado por completo: ahora mostraba una sonrisa radiante y una esperanza que antes no tenía.
En una playa de Pattaya, el grupo también conoció a un hombre involucrado en la hechicería y otras prácticas ocultistas. Después de escuchar acerca de Jesús, decidió abandonar esas prácticas, se quitó las cadenas que llevaba y oró para recibir a Cristo; según su testimonio, sintió que una pesada carga salía de su vida.
Otra mujer que leía cartas del tarot fue alcanzada mientras los evangelistas invitaban a las personas a la campaña. El equipo conversó con ella, le habló del amor de Dios y afirmó que, profundamente conmovida, decidió entregar su vida a Jesús. Los misioneros también llevaron alimentos a detenidos de diferentes países y entregaron una Biblia en inglés a uno de ellos después de que aceptara a Cristo.
En Hat Yai, muchas personas se acercaron con lágrimas para responder al llamado de salvación durante tres noches de predicación. Estos testimonios muestran que el Evangelio continúa llegando a quienes necesitan esperanza: en las calles, las playas, las cárceles y los lugares más inesperados, Jesús sigue transformando vidas cuando su mensaje es anunciado con amor y valentía.