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No me avergüenzo”: Pastor es demando por orar por Colombia en plena posesión presidencial

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El pastor Eduardo Cañas Estrada, líder de la Iglesia  Cristiana Manantial de Vida Eterna, quedó en el centro de una fuerte polémica después de orar públicamente por Colombia durante la posesión presidencial de Abelardo De La Espriella, realizada el pasado 7 de agosto en Cali. Su participación fue incluida posteriormente entre los hechos cuestionados en una acción de tutela.

Durante la ceremonia, Cañas levantó una oración delante de autoridades y asistentes. “Señor de la historia y de las naciones”, expresó mientras clamaba por el país, y pidió a Dios cobertura y sabiduría para el nuevo mandatario, su familia y las autoridades colombianas, según se observa en el video difundido en redes.

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La controversia comenzó cuando el ciudadano Omar Alberto Franco Becerra presentó una tutela alegando que las expresiones religiosas realizadas dentro del acto oficial vulneraron sus derechos a la libertad de conciencia y de culto. El reclamo no se centró únicamente en Cañas, sino en todo el componente religioso incluido en la posesión.

El Juzgado Quinto Laboral del Circuito de Bogotá falló en primera instancia a favor del ciudadano y consideró que durante la ceremonia se vulneró el principio de neutralidad religiosa del Estado. Las órdenes judiciales fueron dirigidas al presidente de la República y al presidente del Congreso, incluyendo la obligación de ofrecer excusas públicas.

Sin embargo, hay una precisión importante: aunque el video viral presenta a Cañas como un pastor “demandado por orar”, el juez no lo condenó, no le prohibió orar y no le impuso ninguna sanción. Los reportes sobre la decisión indican que Cañas y otros representantes religiosos fueron desvinculados de la tutela; las medidas recayeron sobre las autoridades responsables del acto oficial.

Frente a toda la polémica, Cañas no escondió su fe ni respondió con insultos. Su mensaje fue firme: “No me avergüenzo del Evangelio. No me avergüenzo de ser  cristiano, de amar a Dios y de orar por esta nación”. El pastor sostuvo así públicamente su decisión de representar a los  cristianos y clamar por Colombia.

Cañas tampoco fue el único representante religioso presente. En la ceremonia participaron el rabino David Michaan, el capellán presidencial Álvaro Duarte Torres y monseñor Francisco Javier Múnera, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia. Precisamente esa participación de distintas confesiones forma parte del debate sobre si el acto fue plural o si sobrepasó los límites de la neutralidad estatal.

El caso sigue abierto en el terreno jurídico. Tanto la Presidencia como el presidente del Congreso impugnaron el fallo de primera instancia, defendiendo, entre otros argumentos, que la presencia de distintas expresiones religiosas no significó adoptar una religión oficial. El presidente De La Espriella ya ofreció excusas públicas el 30 de agosto, mientras su defensa pidió revocar la decisión.

Para la Iglesia, lo ocurrido deja una advertencia que no debe ignorarse: la fe cristiana no puede convertirse en motivo de vergüenza cuando entra al espacio público. Al mismo tiempo, los hechos deben contarse como son: hasta ahora no existe una sentencia que haya castigado al pastor por orar ni una orden que prohíba a los cristianos hacerlo.

La Biblia llama a los creyentes a orar por quienes gobiernan, y eso fue precisamente lo que Cañas afirmó haber hecho. Mientras los tribunales definen hasta dónde pueden llegar las expresiones religiosas dentro de actos oficiales, su respuesta quedó clara y sin rodeos: no se avergüenza de Cristo, del Evangelio ni de levantar una oración por su nación.

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